Atentado a la AMIA - Verónica Wainszelbaum

20 de Julio del 2020

Atentado a la AMIA

 

“Pues si efectivamente la judeidad contiene una exigencia, ésta no debe ser pensada en términos de identificación, sino en términos de memoria: no copies la persecución, sino honra a sus víctimas; no teatralices el genocidio; limítate a negarte -lo que no excluye en absoluto la realidad presente- a que ese momento de la historia judía se doblegue, se trivialice y, domesticado por los libros de historia, desaparezca progresivamente en el olvido”   Alain Finkielkraut. El judío imaginario


 

Pasaron 26 años de aquel 18 de julio de 1994 en el que ocurrió un ataque terrorista en la calle Pasteur 633, en el barrio de Once, en plena Ciudad de Buenos Aires, a 1800 metros del Congreso de la Nación y a unos más de nuestra Plaza de Mayo.

En la AMIA, (Asociación Mutual Israelita Argentina) las resonancias de ese atentado tocan también a cada palabra de esa sigla. La institución fue creada con el objetivo de promover el bienestar social y cultural de la comunidad judía-argentina, cien años antes de que fuera destruido su edificio.

En 1999 se recontruyó el inmueble, con las imágenes de los rostros congelados en el tiempo de las 85 víctimas asesinadas en aquel suceso nefasto.

 

El mismo país que fue generoso con los inmigrantes que llegaron, muchos de ellos huyendo de diversos países, no esclareció ese ataque terrorista que nos pasó, y como consecuencia se nos trastocan los tiempos verbales, nos pasó y nos sigue pasando.

A 26 años en que hubo un atentado en la Argentina, y a 75 años del fin de la Segunda Guerra Mundial que suponía el derrocamiento del nazismo en Europa, ocurre otro atentado y era uno más, el segundo en nuestro país contra la misma comunidad.

 

Ahora, ¿cómo pensar sus consecuencias respecto del duelo? Freud, en su texto “Duelo y melancolía”, escribe que es necesario el tiempo para superar (Überwindung) el “duelo normal”. La palabra “Überwindung” ensambla dos términos: Über: proposición que entre sus acepciones están: sobre, acerca de. Y “Windung”, que es un sustantivo que remite al término “espira”, por lo que podemos leer en dicha palabra, el trayecto de un camino sobre vueltas espiraladas. Si es espiralado el camino, nos remite a la dialéctica Hegeliana, en tanto que lo que se supera, al mismo tiempo también se conserva.

¿Ahora, cómo pensar un duelo, para los familiares de los muertos, para la comunidad judía, y para nuestro país, cuando fue consecuencia de un atentado terrorista”, y el hecho no ha sido aún esclarecido?

También Freud, diferencia en el mismo texto,  al duelo como “herida abierta” o como “cicatriz”. En relación al atentado, no resuelto por la justicia, las heridas no cicatrizan, y del duelo pasamos a los diferentes duelos con sus resonancias. 

La destrucción de una Mutual, en un emblemático edificio de la Argentina, que quedó reducido a escombros, es un hecho siniestro, pasar por la cuadra y encontrarse con la imagen de la destrucción helaba la sangre. 

Cinco años después, se pudo construir otro edificio en el mismo terreno, al que 24 años después se le sumó una obra, “El muro de la memoria” del Artista Martín Ron. Al año siguiente se harán  otras tres obras de arte más, en nuestro emblemático Hospital de Clínicas, que depende de la Universidad de Buenos Aires, como homenaje por haber atendido a los afectados luego del ataque terrorista.

 

Respecto del esclarecimiento del atentado la herida sigue abierta, actualizando la frase (Deuteronomio XVI, 20): Justicia, justicia perseguirás, versículo que podemos leer como un imperativo. La justicia no la tenemos, no la encontramos, no la alcanzamos: la perseguimos, requiere de una posición activa como ciudadanos que pasa por lo colectivo, y nos convoca a defender una vez más los derechos humanos, y con ellos la dignidad de una sociedad.

                                                                                          

                                                                                           Verónica Wainszelbaum